viernes, 6 de noviembre de 2009
Cathy Horyn
Cathy Horn es otra de las grandes damas del periodismo de moda; tiene mucho poder, lo sabe y lo ejerce de manera muy consciente. Puede ser despiadada, feroz y letal como una espada. Los Dolce dicen de ella que es verdaderamente mala, una pesadilla de mujer.

No son los únicos diseñadores que tienen una relación “difícil” con la crítica de moda del New York Times que, escribiendo en el periódico más leído del mundo va dejando cicatrices con muchas de sus crónicas. Y si no que se lo pregunten al señor Armani por ejemplo, que se cogió el cabreo del siglo cuando Cathy escribió de su colección otoño-invierno 08, casi totalmente compuesta por faldas, “no querríamos haber visto esos pantalones de jogging en la pasarela”. El enfado del Giorgio fue tal que no la invitó a su siguiente desfile (esto es lo que yo llamo saber aceptar las críticas)
Cathy Horyn no se preocupa de ser simpática o amable. El crítico, dice, exprime un punto de vista y como tal debe hacerlo de la manera más libre. Yo por ejemplo no debo dar explicaciones al mercado ni me dejo influenciar, si no perdería credibilidad; mi conciencia no me permitiría firmar algo en lo que creo. El mecanismo de la publicidad afecta a las revistas, pero no a un periódico como el NYT, y esto sin duda le permite a Horyn expresarse con esa libertad de la que habla. Cada día se vuelve más exigente (con ella y con los demás), pero afirma que antes de publicar una crítica, si es negativa, investiga con mayor atención todavía. Al leer sus artículos, estas cosas se notan y siempre se agradecen.
Cuando le dijo a su madre que quería ser crítica de moda (para viajar a NY dos veces al año) ésta se rió, y le dijo algo así como que dónde pensaba ir con sus 95 kilos. En el 2004 decide ponerse a dieta, deja de fumar y adelgaza hasta entrar en una talla 44. Horyn usó esta historia para su artículo del 9 de junio del 2005 en el que no se quedó corta describiendo la perversidad que se vive desde dentro de la industria de la moda cuando se pesa casi 100 kilos.
Empezó trabajando para un pequeño periódico en Virginia y desde entonces ha pasado por las redacciones del Washington Post y Vanity Fair, entre otros. En torno al 2000 llega al New York Times dónde toma el relevo de Amy Spindler, a la que no olvida y cita frecuentemente en sus artículos.
Cathy Horyn no se preocupa de ser simpática o amable. El crítico, dice, exprime un punto de vista y como tal debe hacerlo de la manera más libre. Yo por ejemplo no debo dar explicaciones al mercado ni me dejo influenciar, si no perdería credibilidad; mi conciencia no me permitiría firmar algo en lo que creo. El mecanismo de la publicidad afecta a las revistas, pero no a un periódico como el NYT, y esto sin duda le permite a Horyn expresarse con esa libertad de la que habla. Cada día se vuelve más exigente (con ella y con los demás), pero afirma que antes de publicar una crítica, si es negativa, investiga con mayor atención todavía. Al leer sus artículos, estas cosas se notan y siempre se agradecen.
Cuando le dijo a su madre que quería ser crítica de moda (para viajar a NY dos veces al año) ésta se rió, y le dijo algo así como que dónde pensaba ir con sus 95 kilos. En el 2004 decide ponerse a dieta, deja de fumar y adelgaza hasta entrar en una talla 44. Horyn usó esta historia para su artículo del 9 de junio del 2005 en el que no se quedó corta describiendo la perversidad que se vive desde dentro de la industria de la moda cuando se pesa casi 100 kilos.
Empezó trabajando para un pequeño periódico en Virginia y desde entonces ha pasado por las redacciones del Washington Post y Vanity Fair, entre otros. En torno al 2000 llega al New York Times dónde toma el relevo de Amy Spindler, a la que no olvida y cita frecuentemente en sus artículos.
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21 shopaholic anonymous dijeron:
Recuerdo una crítica de la colección de Marc Jacobs, creo que fue de la de invierno 2008, bestial. Sólo le falto decir que aquello era una basura. El revuelo, como era de esperar, tremendo. Quizá, los diseñadores están demasiado mal acostumbrados a que en todas las revistas, previo pago publicitario, como ella afirma, digan que todo lo que hacen es maravilloso. Razón no le falta.
Qué interesante!! No conocía esta historia. Da gusto toparse con periodistas imparciales porque hoy en día hay muchos vendidos.
xoxo
B* a la Moda
A mí cada vez me dan más pena las revistas de moda de alta gama, que no hacen una puñetera crítica a nada, aunque sea un truño, pero claro, viven de la publicidad mayormente. Así que se agradece leer algo diferente de vez en cuando.
Bs!
Con tanto poder en tus amnos puedes ser despiadada...
Estoy de acuerdo con que viven de la publicidad de las marcas anunciantes y que no se pringan mucho en criticas.
Zepequeña.
Me gustan las periodistas cañeras que no se venden por un 2.55 por ejemplo(que me lo ofrecieran a mí je,je,..)
xoxopor cierto, te has olvidado de mí en tu lista:((
A eso lo llamo yo ser una verdadera hija de puta! y perdóname la expresión, pero aparte de cómo es, eso de adelgazar tanto no lo hace cualquiera! :S
Un beso :)
Una mujer digna de admiración sin duda alguna, no dejarte influenciar en ese mundo es dificil.
Un besito
Genial Blog, y una mujer digna de admiración como dice Kathy.
Besos!
No la conocia, me ha parecido muy interesante, saludos.
masquemaquillaje2009.blogspot.com
La desconocía totalmente.La verdad es que me parece fatal que Armani se ofenda tanto,ahi demuestra como es.Ella es una de las pocas personas que no tienen escrupulos en decir lo que piensa y eso tiene un gran mérito.bS!
COINCIDO CON MARIO, ARMANI ES MY RESENTIDO.. JEJEJE
Claro que si¡Alguien que diga la verdad,o su opinión¡¡¡¡Ahora todos dicen i like it¡
Beso fuerte,buen post¡
DELIA
Esta señora es buenísima.
Y se hecha de menos una "crítica de moda". Lo que ocurre es que es realmente dificil hacerlo porque en el mundo de la moda el cliente NUNCA lleva la razón.
Me encanta esta mujer!
Mola que alguien diga, al menos, lo que piensa libre de cualquier atadura de la publicidad o el dinero. Todo esto relativamente, claro, porque gratis no trabaja nadie, ni siquiera ella.
Bss shopahólicos.
Hoy por hoy los mejores periodistas de moda están en los periódicos y no en las revistas (y en el caso de España el tema es aún más sangrante).
Las revistas tampoco deberían estar tan condicionadas...
Es una verdadera pena.
Y esta tía es la caña. Creo que también se metió con Tischy diciendo que no era diseñador, sino estilista.
ah jajaja,me encantan estas historias, hay que inspirarse de la grandes personalidades!:)
bss
Que sitios más rústico y cerquita de Madrid, ¿cuando vamos???
http://befashionably.blogspot.com/2009/11/postales-de-otono.html
la verdad es que tiene cara de mala! jajaa
yo suelo leer sus criticas, pero no conocia su historia. Gracias por contarla, como siempre soberbia, alba.
intenta buscar los desfiles de dolce y de d&G ss 07 en style.com y no lo encontraras, por q no los dejaron entrar al desfile por malas criticas