miércoles, 21 de noviembre de 2012

Obsesión para hoy: gafas de colores

Gafas con cristales de colores, tornasolados, de espejo… no sé cómo llamarlas pero si sé que no son nada nuevo. De hecho, esta imagen de Natasha Poly disfrutando de un cóctel a la orilla de la piscina, con sus Ray·Ban de colores, decoró el escritorio de mi ordenador allá por el 2010 (. 

Natasha Poly. Vogue Paris mayo 2010
Foto: Mario Sorrenti (Vogue Paris, mayo 2010) 

Pero si entonces me hacían gracia, ahora las deseo. ¿Por qué? Pues porque soy “culo veo culo quiero” y las gafas tornasoladas las veo por todas partes. Se convirtieron en el accesorio estrella en la pasada temporada de desfiles (entre las invitadas, digo), en una de las piezas más fotografiadas y son perfectas tanto en verano en la playa, como en invierno en la ciudad. 






Taylor Tomasi y Rosie Huntington se pirran por los modelos de Westward Leaning pero, mala suerte, no se pueden encontrar físicamente aquí. Si planeáis una visita a Nueva York las encontraréis en Opening Ceremony (¿alguien lo dudaba?) o en su tienda online.
Pero hay vida más allá de la marca. En Carrera acaban de lanzar este modelo, con patillas transparentes y cristales de colores. ¡Yo me pido uno de cada!¿Alguien más?


lunes, 19 de noviembre de 2012

Londres: 5 ocasiones y sus direcciones

Sin más preámbulos, 5 excusas y sus correspondientes remedios. En Londres.

Londres

Para un afterwork
The Gold (95, Portobello Road). No esperes encontrar un local minimalista con cócteles de diseño. No. The Gold es más bien el bar de la esquina para tomar una pinta al salir del trabajo. 
Aquí encontrarás a muchos de los comerciantes de Portobello y Notting Hill. Eso sí, para tampoco llevar a equívocos, el local mola lo suficiente como para encontrar a la mañana siguiente a Cara Delevingne (aka Molo Mogollón) en mitad de una producción de moda. 

Cara Delevingne The Gold

Para un poco más de glamour: 
E&O (14, Blenheim Crescent). A sólo un par de manzanas la (tarde) noche puede continuar en este restaurante de influencias asiáticas. Su barra se pone hasta arriba los fines de semana lleno de gente guay, lo que quiere decir que Kate Moss se deja ver por allí de vez en cuando.  

E&O Londres

Para deleitar a cocinillas:  
Recipease (94, Notting Hill Gate). El último local que Jamie Oliver ha abierto en Notting Hill combina caprichos gastronómicos, sofás para merendar tarta casera, un rincón para picar algo y (lo mejor de todo) un espacio para clases de cocina en la que los pupitres se sustituyen por mini-cocinitas, hornos y menaje. Y, ¡faltaría más!, al terminar la clase se degusta la creación. 


Para comprar un regalo: 
Tatty Devine (44, Monmouth Street). Hablamos de Londres, así que aquí podría daros miles de direcciones. Pero hoy me quedo con las piezas de metacrilato de Tatty Devine. Porque sus creadoras Rosie Wolfenden y Harriet Vine las llevan haciendo desde 1999 (y ellas no son de esas “joyeras” que se inventan estas fechas), porque son divertidas, porque se hacen a mano en talleres en UK y porque sus precios (alrededor de las 50 libras) las convierten en un regalo (o autorregalo perfecto). 


Para el brunch: 
202 (202,  Westbourne Grove). En la parte más guay de Notting Hill está 202, un híbrido de café-restaurante-librería-tienda de ropa. 
Los domingos por la mañana se llena de londinenses cool que no perdonan la costumbre neoyorquina. A la inglesa, eso sí. 

Para pasear
De la Tate Modern a la City cruzando el Millennium Bridge mientras va cayendo la noche y la ciudad se ilumina. ¿Alguna idea mejor para terminar el día en Londres? 


PD. Claro, dedicado a Mimoleskineyyo que me ha descubierto estos y otros rincones en Londres.

Fotos: Shopaholic 
 
viernes, 16 de noviembre de 2012

¿Qué me pongo? Cena para dos

Viernes noche, ¿por qué no celebrarlo con una cena especial para dos? He dicho especial, así que el look tendrá que ir en consecuencia (pero sin complicarse):

Desfile de Emilio Pucci
 
miércoles, 14 de noviembre de 2012

Yo lo que quiero es viajar a L.A.


Entre las muchas ciudades que se amontonan en mi lista de “pendientes”, Los Ángeles ocupa un lugar muy destacado. Así como marcada con rotulador fluorescente. O mejor aún, en neón. Esa ciudad (imagino) caótica, sorprendente y de verano perpetuo me obsesiona (especialmente) desde hace unos meses. 
Así que no quedaba otra, cuando he visto las últimas imágenes de Sister Jane no he podido evitar compartirlas. Son las fotos personales de Bea Deza –directora creativa de la firma- y de su último viaje a L.A. (ultimo, ¿habéis visto? y yo todavía planeando el primero). 
Fotografías en las que resulta difícil decidir si fueron tomadas antes de ayer o hace varias décadas y que sirven de inspiración en su última colección. Porque… ¿cómo surge la idea que vertebra una nueva temporada? Como todo, de cualquier parte. Del lugar más inesperado o del de siempre. De una película, una instantánea que se graba en la retina, un sentimiento, una canción, una película, un viaje… 
Y en Los Ángeles nacen (o por lo menos germinan) las últimas prendas de Sister Jane.

Sister Jane en L.A.

Sister Jane en L.A.

Sister Jane en L.A.

Sister Jane en L.A.

Sister Jane en L.A.

Sister Jane en L.A.

Sister Jane en L.A.

Sister Jane en L.A.

Sister Jane en L.A.

Sister Jane en L.A.

Sister Jane en L.A.

Sister Jane en L.A.
Fotos: Amanda Charchian / Sister Jane
 
PD. Moni, Ari… este post no es ninguna indirecta ;-) 
  
lunes, 12 de noviembre de 2012

Sobre el uso (que no abuso) del estampado, por MSGM

En tan sólo cuatro años Massimo Giorgetti -fundador y director creativo de MSGM- ha conseguido situar a su firma entre una de las más guays del panorama. Y, lo que es más importante (o para ratificar lo de guay), en una de las más fotografiadas en cualquier blog de street style
¿El secreto de su éxito? Colecciones contemporáneas, efervescentes y jóvenes para un público con poder adquisitivo medio-alto (sus precios oscilan entre los 150 y los 700 euros). Pero sobre todo, la apuesta rotunda por los estampados digitales que invaden la mayor parte de sus prendas. 


Yo, mientras decido si invertir o no en una de sus sudaderas sí, soy mucho de inversiones, me quedo con el lookbook de cada una de sus colecciones que se convierte en un manual para aprender cómo llevar o cómo no el estampado. Como siempre, la clave está en no abusar y compensar excesos con líneas rectas o prendas depuradas. En MSGM lo hacen muy bien. 
Aquí tres propuestas de la firma italiana para este otoño en las que he me he inventado (más o menos) un esquema de colores


El primero, de fiesta. Una chaqueta corta estampada, falda en los mismos cuatro colores y (no pueden faltar) guantes de piel rojos. El segundo modelito me lo copio para ir a trabajar, con blusa de lúrex, falda estampada, cárdigan y un cinturón en un color ácido. Funciona porque todas las prendas llevan en mayor o menor medida tonalidades de amarillo. En el último caso el truco está en el contraste, el de un look monocolor con un abriguito de estampado geométrico en blanco y negro. 

Y así, a lunes a primera hora, ya estoy creándome necesidades para empezar con fuerza la semana. 
PD. Semana en la que estreno muchas cosas, entre ellas nuevo diseño de blog. ¿Qué os parece? 
  
viernes, 9 de noviembre de 2012

Una película, una exposición y una tarta de chocolate

Tres planes para este fin de semana tan otoñal (algo más largo de lo habitual para los madrileños): 


Empezamos con la película, Buscando a Eimish
Sobre todo una historia de amor, pero también mucho más; “es una historia en la que las relaciones personales hacen que todo cambie”, dice la directora Ana Rodríguez Rosell, de los lazos que se crean y de la huella que dejamos. Con Óscar Jaenada, Manuela Vellés, Jan Cornet y Emma Suárez, es además un preciosista viaje por Madrid, Berlín, Verona y Borguetto. Sencillamente para sentarse y disfrutar.


La exposición, “Los años de la Dolce Vita”, para revivir aquella época dorada en la que Roma era el gran plató de Hollywood. 
Se puede ver en la sala de exposiciones del Canal Isabel II (Santa Engracia, 125). La entrada es gratuita así como las visitas guiadas los sábados y domingos. 


Y para terminar con buen sabor de boca la semana, una propuesta muy dulce: la tarta casera de chocolate de Motha (la de la foto -deliciosa- se llama Némesis de chocolate), una taza de té caliente, buena compañía y una tarde en este rincón tan apetecible. La ración no es muy grande, así que mejor nada de compartir ;-) 

 
miércoles, 7 de noviembre de 2012

Distintas maneras de llevar un jersey

Decir que el jersey vuelve esta temporada es una redundancia porque nunca falta a su cita con el otoño. La prenda imprescindible, que recibe su nombre de la isla británica donde empezó a tejerse en el siglo XV, invade estos meses pasarelas y escaparates para conquistarnos con sus cálidas fibras. Si es fabricado con la mejor lana, se convierte en un aliado perfecto en la lucha contra el frío (renunciando al efecto cebolla). 
¿Cómo llevarlo? Hoy cuatro combinaciones, y cinco ideas: 

De izquierda a derecha: Con falda tubo, de Sportmax; con cinturón y falda larga, de Cacharel; mezclado con pantalón de traje, de Paul&Joe; y en tamaño XL, con pitillos o leggings, de Hermès

Y los favoritos: A rayas de colores, de Maje (180€); en cashmere, de Masssimo Dutti (165€); de colores, con lentejuelas, de Vanessa Bruno (590€); con tira para ceñir a la cintura, de Zara (39,95€); y muy navideño con renos, de Ralph Lauren hombre (c.p.v.). 
  
lunes, 5 de noviembre de 2012

La novedad

Everything is new. At least everything is new the first time around”, Diana Vreeland

A la izquierda: Balenciaga por Nicolas Ghesquière, otoño-invierno 2000/01. A la derecha: Givenchy por Riccardo Tisci, colección hombre otoño-invierno 2011/12. 

Pero Tisci no es el único, faltaría más. Existe un Tumblr incluso dedicado a ello (imprescindible), Balenciaga did it first

  

10 clásicos y básicos (con nombre propio)

Si una prenda se vende durante más de 30 años quiere decir que vale la pena (o que el equipo de marketing lo está haciendo realmente bien). Generalmente son piezas con historia y nombre propio que siempre suponen una gran inversión (aunque mi padre me discute este último punto e insiste en que me lo estoy inventando, excusas para consumir dice… ahí se ve que no entiende). 

Decenas de bolsos 2.55 se acumulan en el showroom de Chanel.

2.55 de Chanel 
Cuándo: Febrero de 1955, la propia fecha le da nombre. 
Por qué: El bolso más icónico de Chanel no necesita presentación. Creado por Coco a mediados del siglo XX para liberar las manos de las mujeres –que ahora podían llevar el bolso, con su cadena, colgado al hombro- se ha convertido en una de las piezas más deseadas (y copiadas) del mundo. En piel, en tweed, en metal, en plexiglás… y en cualquier color del arcoíris, es reinterpretado hasta la saciedad temporada tras temporada por Lagerfeld

Clientas en la tienda de Hermès en París en los años 30.

Carré de Hermès 
Cuándo: 1937 
Por qué: La casa francesa es la responsable del fular tal y cómo lo conocemos hoy: una pieza de seda ricamente estampada. Con 90 cm de lado, los coloridos pañuelos se llevan en el cuello, en la cabeza, a la cintura… y hasta de 40 formas distintas.


Gommino de Tod’s 
Cuándo: años 70, Italia. 
Por qué: El mocasín por excelencia -el Gommino- es ligero, está cosido a mano e incorpora 133 bolitas de goma en la suela para evitar que el pie se deslice del pedal al conducir. Obra de Della Valle, hoy ningún italiano digno de aparecer en The Sartorialist sería capaz de vivir sin él. 

Carla Bruni, posando con el 101801 en una campaña de Max Mara.

101801, el abrigo camel de Max Mara 
Cuándo: Desde 1981 
Por qué: Un bolso o un zapato lo tienen mucho más fácil a la hora de convertirse en atemporales que una prenda. Las pocas que lo consiguen merecen sólo por ello la etiqueta de básico imprescindible. Y el abrigo camel de Max Mara es una de ellas. De líneas sencillas y en un color que permite prácticamente cualquier combinación, se fabrican miles –en lana y cashmere- cada temporada y su patrón apenas ha variado en estos más de 30 años. 


La maleta Louis Vuitton 
Cuándo: En 1896 el estampado Monogram pinta por primera vez los baúles de Louis Vuitton
Por qué: Se hicieron célebres en los grandes viajes a finales del siglo XIX. Eso sí, si yo tengo que elegir me quedo con la actual maletita de ruedas Pégase, con tamaño para pasar por equipaje de mano es mucho más práctica ahora que ya no se lleva eso de viajar con 15 baúles.

Inolvidable Audrey Hepburn desayunando (con Wayfarer) frente al escaparate de Tiffany, en una imagen promocional de la película inspirada en la obra de Truman Capote.

Wayfarer de Ray·Ban 
Cuándo: 1953 
Por qué: Probablemente sea (junto a su hermana la aviador) uno de los modelos de gafas más vendidos, famosos e imitados del mundo. A mediados del S.XX su montura de plástico supuso toda una revolución. A lo largo de su larga vida ha ido conquistando a Audrey Hepburn, a Bob Dylan, a John F. Kennedy, a Madonna, a Andy Warhol… 

Richard Gere en el póster de American Gigolo (1980).

La americana de Armani 
Cuándo: Ya existía, pero nos quedamos con 1980 (el estreno de American Gigolo). 
Por qué: ¿Qué habría sido de Armani sin Richard Gere? ¿Y qué hubiera sido de los 80 sin la chaqueta de Armani? Él la dotó de una movilidad y ligereza nunca vistos hasta entonces. Liberando a la prenda de cualquier tipo de estructura interna que la armase, el icono de la década se convirtió en uniforme de toda una generación de hombres y mujeres. 
Todavía hoy en día se dice por ahí que Richard Gere tiene permiso para ir a una boutique de Armani siempre que quiera y llevarse todo lo que se le antoje de tanto que hizo por la casa italiana. 

"Siempre nos quedará París"; Humphrey Bogart y Lauren Bacall en uno de los fotogramas más famosos de Casablanca (y probablemente de toda la historia del cine); él con gabardina de Burberry.

Trench de Burberry 
Cuándo: En 1879 Burberry crea la gabardina impermeable. 
Por qué: Aunque la autoría del trench se la disputa con Aquascutum, dicen que la historia la cuentan los ganadores (y hoy en día a cualquiera que preguntes te dirá Burberry). La leyenda de la gabardina más famosa se inicia de la mano del ejército británico (al que mantenía seco). De ahí saltó a la vida civil, a la gran pantalla y a los armarios de medio mundo. 

Steve McQueen con una de las famosas chaquetas de Barbour.

La chaqueta Barbour 
Cuándo: 1894 
Por qué: A finales del siglo XIX también en Gran Bretaña (aunque más al norte), los fundadores de Barbour buscaban una solución a la lluvia que empapaba a los pescadores. Ellos idearon una chaqueta que, cubierta con ceras naturales, repelía la humedad.
Hoy en día, hasta la tienda que la casa tiene en Madrid (Jorge Juan, 5) llegan más de 50.000 prendas al año (de España y Latinoamérica) para pasar por un nuevo proceso de encerado (como tradicionalmente) que las deje como nuevas. 


Bamboo de Gucci 
Cuándo: 1957 
Por qué: El asa de bambú que da nombre a este bolsito de mano está inspirada en la que se utilizaba durante la IIGM para ahorrar piel. En la Italia de la Dolce Vita no había estrella de Hollywood que no pasease sin su Bamboo de Gucci (por las calles de Roma o por la gran pantalla), desde Ingrid Bergman hasta Elizabeth Taylor
  
viernes, 2 de noviembre de 2012

La moda toma la ciudad

Hoteles, palacios, conventos, museos, parques, jardines, naves, edificios abandonados, fábricas, colegios… la única que podría ponerle un límite a esta lista sería la imaginación. Hablamos de las localizaciones; de los lugares que, tocados por la varita de la magia de la moda, pueden convertirse en escenarios efímeros de fantasías. 

Por ejemplo, en la anodina Via Fogazzaro (Milán) cada seis meses los atónitos vecinos son testigos espontáneos de una procesión de japonesas cubiertas de pieles, blogueros cámara en mano, chóferes, actrices, modelos… allí tiene su cuartel general Prada y hasta allí se desplaza todo el que es alguien en el mundo de la moda. Entonces, el torbellino que supone un desfile trasporta su energía hasta este rincón de la ciudad. Y la moda cobra vida. 

Minutos antes del desfile de Dries Van Noten la pasada primavera en París. 

Pero por supuesto Miuccia no es la única que lleva la moda hasta los rincones más recónditos de la ciudad y Milán no es la única ciudad que recibe con los brazos abiertos una semana de agitación, fiestas y emoción. En Nueva York, más allá del Lincoln Center, los desfiles se instalan en naves industriales, iglesias o jardines y algo similar se da en París o Londres. 

Las localizaciones y las sorprendentes puestas en escena de Mary Katrantzou, Céline, Balenciaga y Proenza Schouler el pasado mes de septiembre. 

Parece normal, lógico y evidente, pero resulta que no sucede lo mismo en otras ciudades. Y aquí por otras me estoy refiriendo particularmente al caso de Madrid. Hace poco Álvaro Castejón y Arnaud Maillard, diseñadores de Alvarno, confesaban en una entrevista en Vanity Faira nosotros lo que nos gusta es la idea de llevar la moda a la ciudad. Nos gusta que Madrid sienta el latido de la moda”, y yo no puedo estar más de acuerdo con ellos. 

A la semana de la moda de Madrid le faltan muchas cosas, pero probablemente una de las más importantes sea ésta: llevar la moda al corazón de la ciudad y conseguir que realmente ésta lo viva. 


Ellos, los Alvarno, son expertos en encontrar localizaciones sorprendentes por todos los rincones. Hasta ahora sus desfiles han viajado de palacios a hoteles, pasando por museos y jardines. Precisamente el jardín de un museo –Lázaro Galdiano- fue el testigo de excepción de su último desfile. Entre grava, césped y flores, sus modelos –modernas amazonas- se pasearon majestuosamente para transportarnos una vez más a otro mundo. 




Cuando Alvarno celebró su primer desfile, hace casi tres años, la ciudad ya había olvidado las convocatorias en El Retiro. Ahora, sin embargo, cada vez son más los creadores que se suman a buscar nuevas direcciones. No se trata de escapar de Ifema por sistema, se trata de que la emoción llegue a las calles “de la MBFWM en Ifema la gente ni se entera” decía Álvaro Castejón en Vanity Fair


También en Madrid, la última en llevar la moda a un rincón insospechado ha sido Cristina Piña. Hace sólo unos días ella nos trasladó hasta la nave sede de la floristería Verde Pimienta
Su nueva colección para la próxima primavera, Tres Provence, rezuma coquetería y feminidad; viste de la mañana a la noche a una mujer romántica –que no ñoña- y ultra sofisticada. Mediante estampados de flores, tonos pastel y detalles preciosistas viajamos al corazón de la Provenza en un desfile que sin duda no hubiera sido capaz de transmitir con tanta fuerza en ningún otro lugar. 

Porque, al fin y al cabo… aquí en el fondo ¡lo que se trata es de soñar! 


 Mayte de la Iglesia se encargó de cerrar el desfile de Cristina Piña.

Fotos: Style.com y Shopaholic
  

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